Nuestra Parroquia hoy

28 junio del 2020

28 domingo
Verde

XIII DEL TIEMPO ORDINARIO
MR p. 425 [423] / Lecc. II p. 24. LH Semana I del Salterio.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 46, 2

Pueblos todos, aplaudan y aclamen a Dios con gritos de júbilo. Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que mediante la gracia de la adopción filial quisiste que fuéramos hijos de la luz, concédenos que no nos dejemos envolver en las tinieblas del error, sino que permanezcamos siempre vigilantes en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Este hombre es un hombre de Dios.]
Del segundo libro de los Reyes 4, 8-11. 14-16a
Un día pasaba Elíseo por la ciudad de Sunem y una mujer distinguida lo invitó con insistencia a comer en su casa. Desde entonces, siempre que Elíseo pasaba por ahí, iba a comer a su casa. En una ocasión, ella le dijo a su marido: “Yo sé que este hombre, que con tanta frecuencia nos visita, es un hombre de Dios. Vamos a construirle en los altos una pequeña habitación. Le pondremos allí una cama, una mesa, una silla y una lámpara, para que se quede allí, cuando venga a visitarnos”. Así se hizo y cuando Eliseo regresó a Sunem, subió a la habitación y se recostó en la cama. Entonces le dijo a su criado: “¿Qué podemos hacer por esta mujer?”. El criado le dijo: “Mira, no tiene hijos y su marido ya es un anciano”. Entonces dijo Eliseo: “Llámala”. El criado la llamó y ella, al llegar, se detuvo en la puerta. Eliseo le dijo: “El año que viene, por estas mismas fechas, tendrás un hijo en tus brazos”. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 88, 2-3, 16-17, 18-19

R. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor, y daré a conocer que su fidelidad es eterna, pues el Señor ha dicho: “Mi amor es para siempre, y mi lealtad, más firme que los cielos”. R. Señor, feliz el pueblo que te alaba y que a tu luz camina, que en tu nombre se alegra a todas horas y al que llena de orgullo tu justicia. R. Feliz, porque eres tú su honor y fuerza y exalta tu favor nuestro poder. Feliz, porque el Señor es nuestro escudo y el santo de Israel es nuestro rey. R.

SEGUNDA LECTURA

[El bautismo nos sepultó con Cristo para que llevemos una vida nueva.]
De la carta del Apóstol san Pablo a los romanos 6, 3-4. 8-11
Hermanos: todos los que hemos sido incorporados a Cristo Jesús por medio del bautismo, hemos sido incorporados a su muerte. En efecto, por el bautismo fuimos sepultados con Él en su muerte, para que, así como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros llevemos una vida nueva. Por lo tanto, si hemos muerto con Cristo, estamos seguros de que también viviremos con Él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya nunca morirá. La muerte ya no tiene dominio sobre Él, porque al morir, murió al pecado de una vez para siempre; y al resucitar, vive ahora para Dios. Lo mismo ustedes, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 1 Pe 2, 9

R. Aleluya, aleluya. Ustedes son linaje escogido, sacerdocio real, nación consagrada a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. R. Aleluya.

EVANGELIO

[El que no toma su cruz, no es digno de mí. Quien los recibe a ustedes me recibe a mí.]
Del santo Evangelio según san Mateo 10, 37-42
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Apóstoles: “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que salve su vida la perderá y el que la pierda por mí, la salvará. Quien los recibe a ustedes me recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado. El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta; el que recibe a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo. Quien diere, aunque no sea más que un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, por ser discípulo mío, yo les aseguro que no perderá su recompensa”. Palabra del Señor.
Se dice Credo.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

Pidamos al Señor, rico en misericordia, que escuche nuestras oraciones, para que podamos alegrarnos al recibir su ayuda oportuna:

A cada invocación responderemos: R. Escúchanos, Señor.

1. Por los ministros de la Iglesia que han consagrado su vida al Señor y por todos los pueblos que adoran al Dios verdadero, roguemos al Señor.

2. Para que todos podamos gozar de una naturaleza limpia en la bella sucesión de las estaciones, cuidando con sabiduría nuestra “casa común”, roguemos al Señor.

3. Por los que son víctimas de la debilidad humana, del espíritu de odio o de envidia, roguemos al Señor.

4. Encomendémonos mutuamente al Señor, y oremos con confianza al autor y guardián de todo lo que tenemos y poseemos, roguemos al Señor.

Escucha, Padre santo, las oraciones de tu pueblo para que –unidos a Cristo– sigamos el camino de la cruz, dispuestos siempre a perder incluso la vida, para manifestar al mundo nuestra inquebrantable esperanza en el Reino que nos tienes preparado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor Dios, que bondadosamente realizas el fruto de tus sacramentos, concédenos que seamos capaces de servirte como corresponde a tan santos misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Sal 102, 1

Bendice, alma mía, al Señor; que todo mi ser bendiga su santo nombre.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que la víctima divina que te hemos ofrecido y que acabamos de recibir, nos vivifique, Señor, para que, unidos a ti con perpetuo amor, demos frutos que permanezcan para siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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